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Captura de la pantalla de nuestro asiento. Vuelo Doha - Bangkok

Aterrizar en Bangkok por primera vez con 12 años. De la decepción a la euforia.

A pesar de haber dormido bastante en el 2° vuelo (Doha – Bangkok), Erik estaba exhausto. Aunque la excitación por estar ya llegando a destino, lo mantenía digno. Llevábamos muchas horas de vuelos y el agotamiento ya era notable.

Al llegar a Bangkok (18:30h, hora local), aún quedaba un pequeño “periplo” hasta llegar a la guesthouse: casi un par de horas nos costó salir del aeropuerto. Colas infinitas de inmigración, cambiar de divisas (poco, porque el cambio está mejor en la ciudad),  comprar una tarjeta SIM para tener internet en el móvil,  coger el tren Airport Link hasta “Paya Thai” y cambiar al BTS, con un transbordo en “Siam” para llegar a “National Stadium” (donde teníamos la guesthouse).

Llegábamos a la zona de Siam sobre las 21:40h del sábado y el primer encuentro de Erik con Bangkok no estaba teniendo un buen comienzo. Siendo sábado, no sabemos por qué, nos encontramos con las luces de los centros comerciales apagadas, con lo que la calle parecía todavía más sucia y oscura de lo que ya era. Hay que sumar a esto, los 33°C y una humedad insoportable.

Entrar a la guesthouse, no ayudó a levantar sus ánimos… Pranee Guesthouse, a la que hemos vuelto 11 años después no es que digamos, bonita. Y en estos 11 años, el paso del tiempo se ha hecho notar. Los papás también tuvimos ese momento de “bajón”. Y es que los recuerdos guardados con cariño, pueden jugarte una mala pasada…

     

       

Bueno, “no pasa nada. Al fin y al cabo, aquí sólo vamos a venir a dormir”, había que cambiarse de ropa y refrescarse, que el golpe de calor al salir del tren había sido notable. Y salir a cenar algo. Estábamos agotadísimos, pero no podíamos irnos a la cama sin más, dejando a Erik con la primera mala sensación.

Una vez en la calle, decidimos mostrarle a Erik “el barrio”. La Pranee está justo enfrente del MBK, que ya estaba cerrado. Subimos por primera vez a las pasarelas peatonales. Vimos los puestos callejeros, la mayoría ya cerrando también y buscamos un sitio para cenar algo.

Acabamos en el Marina Hk, no muy lejos; en Rama I Rd, Khwaeng Pathum Wan, Khet Pathum Wan, Krung Thep Maha Nakhon 10330.

Javier y Erik eligiendo sus platos de la carta Esto subió bastante los ánimos de todos. Sobre todo de Erik. La experiencia con el picante y los noodles fue más que satisfactoria, lo cual fue en aumento a lo largo del viaje. Tanto se animó que luego fue prácticamente imposible que se durmiera!